domingo, 1 de noviembre de 2015

Una Noche de Octubre

"Mantenía los ojos cerrados, pero advertí con un escalofrío de horror que los movía bajo los párpados, como si, en la muerte, soñara", espantado y lleno de sudor frío abrí los ojos y observe mi habitación, era oscura, sólo iluminada por la tenue luz de la luna que entraba por la ventana. Me senté en la orilla de mi cama, cuando de la nada, una risa tímida llamo mi mirada, observé con quietud el rincón de dónde provenía aquella tímida voz, así,  logre mirar a una niña pequeña, la poca luz del lugar no me permitía ver más allá de su silueta, pequeña y de aspecto de no más de seis años, permanecía en el rincón de mi habitación; la noche, fría y en calma me producía una sensación de paz, paz que se veía interrumpida por esa extraña presencia, no sentía miedo, no era la sensación que ella me producía.

Con cautela me levante y me dirigí hacía aquella niña, no se movía, así, que lentamente acerque una de mis manos hacía lo que parecía su cabeza; era muy pequeña, vestía con un hermoso vestido negro, cabello peinado de forma elegante, parecía sacada de una fiesta de esas que presentan en las películas de épocas antiguas, no decía nada, le pregunte su nombre:

-¿Cómo te llamas pequeña y cómo llegaste aquí?
-...
-¿Por dónde entraste? ¿En dónde están tus padres?
-Mis padres los he perdido, no sé en donde se encuentran.
-Bueno, pues dime cómo te llamas y con gusto te ayudaré a llegar a casa.
-Me llamo Isabel, y no sé más que eso.
-Está bien, llamaremos a la policía y ellos sabrán cómo ayudarte.

Encendí la luz, y lo que pude ver fue algo que me asombro mucho, era una niña hermosa, se parecía a esas muñecas de porcelana de colección, piel muy blanca, ojos grandes y de color azul, cabello castaño adornado con un moño negro, su vestido, de un hermoso vestido negro con holanes que lo adornaban en la parte del final que cubría sus tobillos, zapatillas negras que parecían ser muy caras. Aquella niña era adorable, parecía sacada de un cuento de princesas.

Tímidamente le pedí que me diera la mano para que bajáramos a la sala, y así, que ella se sentará mientras yo llamaba a la policía, ella accedió y así fue, llegamos a la sala, se sentó en el sofá y mientras bebía un vaso de leche tibia llame a la estación de policía, nadie me contestaba, era raro, es un número de emergencia y el que no atendieran me parecía de lo más desobligado, ya que no contestaban, tome las llaves de mi auto y le dije a la pequeña Isabel que iríamos a la estación, que allí probablemente le dirían el paradero de sus padres, ella asintió con la cabeza y sin más salimos de mi casa rumbo a la estación.
Eran cerca de las dos de la mañana, y la carretera estaba oscura, sólo la iluminaba la luz natural de la luna, una hermosa y enorme luna de Octubre, Isabel iba en el asiento trasero, para hacer el viaje más ameno, quise platicar y saber un poco más de ella.

-¿Entonces no sabes cómo llegaste a mi casa?
-No, no lo sé.
-Es raro, digo, no todas las noches te encuentras con una niña en un rincón de tu habitación.
-No recuerdo nada, sólo sé que de un momento a otro estaba parada ahí.
-Si, a mí también me ha parecido muy extraño.
-Me duelen mis pechos, siento como si me hubieran mordido.
-¿En serio? Déjame ver, espero que no te haya pasado nada malo.
Isabel aflojo su vestido y dejo al descubierto sus pechos, orille el auto para revisarla, al mirar su piel pude notar que había marcas de dientes en ellos, sus pezones estaban rojos e irritados, se podía ver que de ellos habría brotado sangre hace poco.
-¿Quién te hizo esto?
-No sé, ya te dije que no recuerdo nada.

Tome sus pechos y delicadamente los toque para ver qué tan graves eran las heridas, las mordidas eran poco profundas, pude ver que habían sido hechas por un adulto, ¿Es acaso que la pequeña niña era víctima de abuso? La intriga y la preocupación me carcomían, así que rápidamente me devolvía al asiento del conductor y seguí el camino hacia la estación.

-¿Te gustó tocarme los pechos verdad? -La voz de Isabel cambió, paso de ser dulce y tierna a una voz más aguda, y más...tenebrosa.-
-¡¿De qué estás hablando?!
-Sí, te excitó tocar mi piel, tocar mis pequeños pechos.
Su cara había cambiado por completo, ahora tenía una cara que explayaba interés, aquella niña tierna había cambiado, ahora parecía una mujer, tenía la actitud de una mujer, decía cosas que sólo los adultos conocemos.
-¿Qué pasa? ¿Ya no crees que soy tierna? ¿Ya no te gustó?
Se desabrochó el cinturón y se pasó al lado del copiloto, una vez ahí, empezó a hacer comentarios alusivos al sexo, yo me sentía anonadado, ¿Cómo era posible algo como esto? ¡¿Qué carajos estaba ocurriendo?! No sabía cómo reaccionar ante esta situación, así que orille el auto y me baje para plantearme aquella situación.
Isabel hablo:
-Ven, tengamos sexo en este momento, en este lugar, sé que te encanta hacerlo con niñas como yo, que son hermosas e indefensas, ven papi, tómame como lo hiciste con tu última hija.
-¡¿De qué mierdas me estás hablando?! Yo nunca he hecho tal cosa, estás loca.
-Por favor, no finjas, no tienes que mentirme, yo lo sé todo, sé cómo en una noche tan hermosa como esta, entraste a la habitación de la pequeña Sofía y la violaste sin piedad hasta matarla.
-Eso, eso no es verdad ¡cállate!
-Deja de engañarte, por eso vives solo, tu esposa te dejo, tu familia te olvido y ahora sólo te queda el recuerdo de lo una vez fuiste. Declarado mentalmente incompetente, pff, que patético. Tuviste suerte de que no te enviarán a prisión, un acto tan atroz como ese, ¿en qué estabas pensando?
-¿Cómo lo sabes? ¡¿Cómo sabes lo que paso? ¡¿Quién mierdas eres?
-Soy algo así como tu conciencia, hoy te haré pagar por lo que hiciste.
-Yo no quería, ¡fue un error! Las personas cometemos errores, y yo he vivido arrepentido de eso desde aquel día, no pensé que fuera a morir, sólo quería darle mi amor.
-El arrepentimiento no es suficiente...papi.
Isabel tomo una rama del suelo y sin pensarlo la clavo en los genitales de aquel hombre, este, dio un desgarrado grito de dolor y cayo tendido en el suelo, sin poder moverse, sintiendo un enorme dolor y miedo.
-Descuida papi, ahora si pagarás por lo que hiciste, considérame tu libertadora, ya no tendrás que vivir con remordimiento.

Con su último aliento de vida, aquel hombre le hablo:
-¿Quién....quién eres?
-Es simple, soy tú, soy tu culpa, tu remordimiento y ahora tu redención.

EL hombre terminó su agobiante sufrimiento y murió en el silencio del bosque, en el frío de una noche de octubre, como su hija había hecho; lleno de dolor y arrepentimiento, suspiro y con sus últimas palabras clamo piedad. 


viernes, 9 de octubre de 2015

El Dilema del Erizo

Las personas, los seres humanos somos un especie fascinante, nos encanta involucrarnos entre nosotros mismos, sentir, pensar en otras personas y eso, eso no hace débiles, vulnerables, pero a la vez, nos hace más sabios.

Dicen que la vida es para vivirse, que es mejor no arrepentirse de nada, pero pienso, ¿es esto verdad? Lo comparo con las enfermedades, no te vasa enfermar a propósito sólo para crecer y experimentar como individuo, eso sería insensato, sería irracional. Así, las relaciones humanas, Schopenhauer ya lo decía, los seres humanos somos como los erizos, sufrimos de la terrible necesidad de estar los unos cercas de los otros con tal de no morir de frío, pero, si nos acercamos demasiado, terminaremos lastimándonos entre nosotros, y no es un dolor fácil de quitar, ya que, el dolor emocional es intangible, no es como el físico, que de a poco y con una receta se quita, el dolor emocional marca, penetra en el espíritu y le hace una gran marca, algo que te hace recordar lo que es y el por que esta ahí.  

Es por eso que para crecer de manera más intelectual y superar las limitaciones que nos imponen lo carnal y emocional, es necesario deshacerse de estas, aprender a estar solos, hacer y lograr que los que otros hagan no nos afecte emocionalmente a nosotros, al lograr esto, se logrará un gran avance en le sentido crítico, pues, muchas veces, los pensamientos y las palabras van ligadas de las emociones, es por eso que las cosas que dicen las personas son cambiantes dependiendo del estado de ánimo en le que se encuentran. 

El dolor emocional que puede llegar a sentir una persona puede ser tan grande y tan profundo que marcará a la persona de una manera de por vida, cuando se come algo amargo y se es de gustos dulces, no se queda el gusto o las ganas de volver a probarlo, las relaciones son así, una vez que hieren, que rasgan y que atormentan el alma, es muy difícil que estás actitudes cambien. 

viernes, 10 de julio de 2015

Pensamientos de un Sociopata I: Madre

I. Madre 

Me encuentro en mi habitación, recostado sobre mi cama y mirando hacía el techo. Estoy aburrido, no sé que hacer para sacarme esta aburrición que me fatiga. 

De pronto, se viene un idea a mi cabeza una idea macabra, moralmente espeluznante, una idea que atemorizaría a cualquier persona correcta, o que se haga sentir correcta; y es que, en lo más profundo de mi cabeza, de mis pensamientos me encuentro en casa, en una tarde de abril, el calor me pega y mi cuerpo y sudo mucho. En la cocina esta mi madre, una mujer mayor de no más de sesenta años, prepara la comida y yo sólo estoy sentado observándola. 

Observo sus manos (pecosas por la edad) tomar las verduras y cortarlas suavemente en pequeños trozos a manera de cubos, parece que prepara una especie de caldo, y es en este momento cuando surge mi idea, esa idea tan horripilante que socialmente me costaría el repudio moral de las personas, y es que pienso ¿qué pasaría si asesino a mi madre y la cocino? Si, es una pregunta poco común y con un significado que cualquier persona tomaría como algo horrible y hasta degenerado. 


Pero eso no me quita la inquietud, imagino aquél cuchillo (con el cual corto las verduras en perfecta forma) enterrado en su espalda ya adolorida por la edad, sus ropas llenas de color rojo producto del desangre que sufriría; tal vez no me diría nada, ya que su impresión y su edad harían que quizás le diera un ataque al corazón y eso acabaría con su agonía. 

Su cuerpo, tendido en el suelo en medio de ese charco pegajoso producto de su cuerpo la mancharía toda, la desnudo completamente y subo su cuerpo a la mesa de la cocina, me pongo unos guantes y con las tijeras para cortar carne voy diseccionando finamente cada parte de su cuerpo, empiezo por las piernas, las corto y les retiro la piel para dejar expuestos sus músculos y parte de sus huesos, separo los pies de sus tobillos y los pongo a cocer en una cacerola a fuego lento.

Sigo con su pelvis, una de las partes más enigmáticas de las mujeres, la abro intrigado por su interior, veo su útero, es una cosa fascinante, roja, muy roja se ve, me quito los guantes y lo toco, es pegajoso, tiene una textura simple y lisa. 

Su pelvis y su matriz las usaré para el postre, creo que es lo que mejor quedaría acorde al platillo. 

Tomo su estomago y lo abro por la mitad, sus intestinos huelen rancio, huelen a excremento, a descompresión, así, que decido lavarlos  por fuera y por dentro, quedan tan limpios, tan blancos, los pongo a un lado y relleno su estomago con esas finas verduras que ella había cortado, ya que está lleno, lo coso con hilo y lo pongo a hervir en la misa cazuela donde reposan sus pies. 

Su senos, ya caídos por la edad parecen bolsas aguadas, me provocan asco, así que los remuevo del pecho y los tiro como se tira el pellejo del animal que no es algo dichoso por comer. 

Llego a su pecho y parte de su cuello, los separó y remuevo toda la carne, los huesos los deposito en un cesto que previamente había yo dispuesto para ello, toda esa carne la pongo en la misma cazuela, todo lo rico esta ahí, compartiendo su jugo y sus esencias para que el platillo quede excelente. 

Tomo la cabeza de mi madre, la cual goza de una expresión de tristeza, ¡No estés triste madre! Yo he cocinado algo muy rico para ti.

Dejo que todo se termine de hervir, mientras, tomo su cabeza y la subo a su cuarto, la maquillo, la peino, la pongo bonita por que tenemos una cena especial esta noche; ya que esta arreglada, yo me dirijo a mi habitación y me arreglo para la cena excepcional de esta noche. Me pongo guapo, me peino y me arreglo lo mejor que puedo. 

Listo para la cena, tomo la cabeza de mi madre y mutuamente nos acompañamos a la cocina, coloco su cabeza en su asiento, le abro los ojos y le abro la boca. Saco de la cazuela el suculento platillo, huele exquisito, con unas pinzas tomo el estómago previamente cocido y lo sirvo en medio de la mesa, con unas tijeras corto el hilo y le sirvo una porción a mi madre, espero que le guste, lo he preparado con mucho amor para ella. 

¡No te llenes aún madre! Falta el postre, el cual he cocinado siguiendo la receta de un pastel que originalmente era de chocolate, pero le he dado mi toque especial. Así, mi madre no puede decir que no la amo, le he cocinado y bueno, a ella le tocara lavar los platos. 



El Amor es...

El Amor es Dolor
El Amor es Arte
El Amor es Dulce
El Amor es insensible
El Amor es Soledad
El Amor es Irreal
El Amor es Sueños
El Amor es inquebrantable 
El Amor es Hermoso
El Amor es Miedo
El Amor es Sensible 
El Amor es Mujer
El Amor es Hombre
El Amor es Palabra
El Amor es Animal 
El Amor es Invención
El Amor es Subjetivo

El Amor es...Humano

martes, 13 de enero de 2015

Carta de un Enamorado

Son casi las seis de la mañana, y no puedo dormir tal vez sea ya la costumbre y sabes, es curioso por que desde que hablamos por última vez no dejo de pensar en ti. Pienso en lo bonita e interesante que eres, en que soy afortunado de que decidas compartir tu valioso tiempo conmigo, por que es así, lo más valioso que tenemos como personas es el tiempo y el que a ti te guste compartirlo conmigo es algo que agradezco de una manera infinita. 

Te amo, y si, son las típicas palabras de una persona enamorada, de una persona que se siente atraída por otra y por la cual haría lo que fuera por su bienestar, pero para mi es más que eso, no son simples palabras mundanas, siempre que te las digo es por que las siento, por que pienso en ti y sonrío, eres como esa hermosa oscuridad que hace posible el existir de la luz. 

Para mi un te amo significa y engloba un sin fin de ideas, sentimientos y emociones, todo, todo lo que significa ser humano lo siento contigo, desde la más pequeña emoción hasta la tristeza más grande.

Un te amo dice que me importas, que te extraño, que te quiero, que me interesas tú, que mi amor, mi afecto y mi cariño son para ti incondicionalmente. Es así, que puedo escribir esto, por que me sale de lo que podríamos llamar "alma", se me hace un nudo en la garganta sólo  de pensar en ti y de querer abrazarte. 

Te extraño siempre que no estás, cada rasgo, cada aspecto y cada cosa de ti que sólo puedo gozar cuanto estamos juntos, reír juntos, hacer berrinches, enojarnos, molestarnos. cada emoción y sentimiento vivido contigo es único e inigualable; tal vez a veces me muestre frío pero así soy, es parte de ser yo y es algo que esta muy arraigado en mi, pero eso tú ya lo sabes. 

Sin importar que pase en un futuro, me dispongo a disfrutar de mi tiempo contigo, por que nadie sabe lo que puede suceder, así que mientras tanto, te pensaré, te extrañaré y te amaré como si no hubiera un mañana, por que los sentimientos son así y contigo me siento libre de expresarlos.

Te amo, señorita ¡GNAR! <3  

domingo, 28 de diciembre de 2014

Abismo de Almas I

En la inmensidad del océano se pierden las almas, espíritus recalcados en la basta y longeva vida de los mares. Cuando una persona muere, su espíritu pasa a formar parte de las profundas aguas abismales de los mares, es por eso que el agua del océano es mayor que la tierra, el agua es un destino para toda aquella alma que este dispuesta a desprenderse de lo terrenal, de lo efímero, de lo limitado. 

Es por eso que el cuerpo humano esta compuesto en su mayor parte de agua, por que eso somos, sólo nos reciclamos, morimos terrenalmente para pasar a ser inmortales en la inmensidad de ese mundo marino, ese mundo que no conocemos en su mayoría por que no estamos preparados para hacerlo; en el fondo se ocultan en las sombras los Dioses perdidos por el ser humano, olvidados, viejos, llenos de sabiduría pero al final, perdidos en el tiempo y olvidado por sus hijos. Yacen esperando surgir de nuevo para gobernar lo que por naturaleza es de ellos...las personas. 

Las personas creen ser dueñas de su destino, de sus acciones, pero no es así, no son capaces de gobernarse a sí mismos, y eso ya lo han demostrado a lo largo de la historia, siempre intentando matarse los unos a los otros por cosas banales, cosas efímeras y sin sentido, eso los grandes Dioses antiguos lo sabían, pero nada podían hacer para detener esos deseos, pues, cuenta la historia, que cuando ellos gobernaban el mundo, los seres racionales no dudaban, y el momento en que el primer sujeto dudo, fue decisivo para que aquellos sabios tomarán la decisión de dejarles el mundo a su disposición, para aprender, para dudar y crecer como formas de vida independientes. 

Pasaron los eones y los seres humanos crecieron, tuvieron errores y aciertos, por lo que su existencia ha llegado a un punto en el que han sido más grandes los errores y eso es lo que temían los antiguos que quisieron intervenir para salvarlos de su horrible final como especie, pero nada pueden hacer, pues al concederles la libertad de duda a sus hijos prácticamente renunciaron a su poder sobre ellos.

A los sujetos sólo les queda un camino que seguir, y ese es la destrucción, y no sólo de ellos, sino del mundo entero...


lunes, 28 de julio de 2014

El Samurai

Esta es la historia de un viejo samurai, con su armadura oxidada por las más de mil batallas en las que ha participado, su katana, siempre fiel a el, formando una extensión más de su cuerpo.

Nuestro héroe vagaba por las confines de las tierras, lleno de cansancio, lleno de memorias que día a día, momento a momento lo hacían recordar esas épocas de gloria y honor que el había vivido. 

Llego a un pequeño poblado, era tan pequeño, que al llegar, todos los habitantes lo miraron con asombro y con algo de temor; el, volteando a verlos también, sólo aserto a sonreír. Su sonrisa era cálida, daba la sensación de confianza, de amabilidad, así que un pequeña niña se le acerco y le dio un pequeño recipiente lleno de agua fresca. Aquel samurai lo tomo enternecidamente y bebió el agua.

Siguió su camino, un camino sin rumbo y lleno de preguntas, lleno de incertidumbres que el no se había logrado responder, seguía vagando cuando de repente se topo con un para de hombres que se dirijan al pequeño poblado que el acababa de pasar. Este puñado de hombres estaban armados, y no parecían tener una buena cara. 

El samurai, lejos de seguir su camino, decidió volver al pequeño poblado para asegurarse que aquel grupo de hombres no harían nada en contra de los habitantes, así, que sin pensarlo corrió y llego al pueblo, pero para su sorpresa, aquel grupo de hombres había empezado a saquear cada casa, cada negocio, y habían empezado a golpear brutalmente a todo el que se interpusiera en su camino.

El samurai, indignado por esto, se dirigió a los delincuentes y les pidió que se fueran de buena fe, por que de lo contrario, el se vería en la necesidad de actuar en contra suya; los ladrones, llenos de risas, tomaron sus espadas y retaron al samurai, superado por número, el samuria desenvaino su katana, aquella katana llena de historia y llena de batallas. 

De un momento a otro, el samurai fue acabando uno a uno a cada ladrón que le rodeaba, con movimientos tan certeros que no fallaba ni un sólo golpe, con golpes tan rápidos y tan livianos que parecía que su katana flotará en el aire, más que una masacre, fue un hermoso espectáculo para los espectadores, la elegancia y la efectividad de sus movimientos hicieron que cada hostil cayera sin problemas. 

El ladrón líder, al ver esto, tomo a una pequeña niña de rehén. Si, era la misma pequeña niña que antes le había dado el recipiente con agua. 

El samurai, obligado, soltó su katana y le pidió al sujeto que no le hiciera nada a la niña, así que el hombre, con un empujón brusco derribo a la pequeña, y en un acto de rabia y deshonor, ataco al samurai desarmado, quien sólo acertó a detener la espada enemiga con sus propias manos, manos que se mancharon de sangre, pero no importo, por que el nuestro héroe logro detenerlo y como si no le doliera, clavo la espada enemiga más hondo en sus manos. 

El ladrón no podía creer lo que veía, así que incrédulo soltó su arma, el samurai se la desencajo de sus manos y la tiro al suelo. 

En un último acto de desesperación, el ladrón trato de huir, pero el pueblo enardecido lo impidió, a lo que el samurai dijo que debían dejarlo ir. El pobaldo, anonadado por sus palabras lo cuestionaron sobre su decisión.  

El samurai, con esa sonrisa tan característica suya, les dijo: Es simple, todos somos seres humanos, y como tales, debemos respetarnos como especie, si nos matamos unos a otros por el mero sentido de la venganza, no tendremos nada más que remordimiento y dolor. 

Los ciudadanos se quedaron pensando en las palabras de aquel salvador suyo, así, que sin más, dejaron ir al ladrón.

El samurai tomo su katana, y siguió su camino, su camino para tratar de responder sus dudas hacía su propia existencia.