domingo, 28 de diciembre de 2014

Abismo de Almas I

En la inmensidad del océano se pierden las almas, espíritus recalcados en la basta y longeva vida de los mares. Cuando una persona muere, su espíritu pasa a formar parte de las profundas aguas abismales de los mares, es por eso que el agua del océano es mayor que la tierra, el agua es un destino para toda aquella alma que este dispuesta a desprenderse de lo terrenal, de lo efímero, de lo limitado. 

Es por eso que el cuerpo humano esta compuesto en su mayor parte de agua, por que eso somos, sólo nos reciclamos, morimos terrenalmente para pasar a ser inmortales en la inmensidad de ese mundo marino, ese mundo que no conocemos en su mayoría por que no estamos preparados para hacerlo; en el fondo se ocultan en las sombras los Dioses perdidos por el ser humano, olvidados, viejos, llenos de sabiduría pero al final, perdidos en el tiempo y olvidado por sus hijos. Yacen esperando surgir de nuevo para gobernar lo que por naturaleza es de ellos...las personas. 

Las personas creen ser dueñas de su destino, de sus acciones, pero no es así, no son capaces de gobernarse a sí mismos, y eso ya lo han demostrado a lo largo de la historia, siempre intentando matarse los unos a los otros por cosas banales, cosas efímeras y sin sentido, eso los grandes Dioses antiguos lo sabían, pero nada podían hacer para detener esos deseos, pues, cuenta la historia, que cuando ellos gobernaban el mundo, los seres racionales no dudaban, y el momento en que el primer sujeto dudo, fue decisivo para que aquellos sabios tomarán la decisión de dejarles el mundo a su disposición, para aprender, para dudar y crecer como formas de vida independientes. 

Pasaron los eones y los seres humanos crecieron, tuvieron errores y aciertos, por lo que su existencia ha llegado a un punto en el que han sido más grandes los errores y eso es lo que temían los antiguos que quisieron intervenir para salvarlos de su horrible final como especie, pero nada pueden hacer, pues al concederles la libertad de duda a sus hijos prácticamente renunciaron a su poder sobre ellos.

A los sujetos sólo les queda un camino que seguir, y ese es la destrucción, y no sólo de ellos, sino del mundo entero...


No hay comentarios:

Publicar un comentario