domingo, 28 de diciembre de 2014

Abismo de Almas I

En la inmensidad del océano se pierden las almas, espíritus recalcados en la basta y longeva vida de los mares. Cuando una persona muere, su espíritu pasa a formar parte de las profundas aguas abismales de los mares, es por eso que el agua del océano es mayor que la tierra, el agua es un destino para toda aquella alma que este dispuesta a desprenderse de lo terrenal, de lo efímero, de lo limitado. 

Es por eso que el cuerpo humano esta compuesto en su mayor parte de agua, por que eso somos, sólo nos reciclamos, morimos terrenalmente para pasar a ser inmortales en la inmensidad de ese mundo marino, ese mundo que no conocemos en su mayoría por que no estamos preparados para hacerlo; en el fondo se ocultan en las sombras los Dioses perdidos por el ser humano, olvidados, viejos, llenos de sabiduría pero al final, perdidos en el tiempo y olvidado por sus hijos. Yacen esperando surgir de nuevo para gobernar lo que por naturaleza es de ellos...las personas. 

Las personas creen ser dueñas de su destino, de sus acciones, pero no es así, no son capaces de gobernarse a sí mismos, y eso ya lo han demostrado a lo largo de la historia, siempre intentando matarse los unos a los otros por cosas banales, cosas efímeras y sin sentido, eso los grandes Dioses antiguos lo sabían, pero nada podían hacer para detener esos deseos, pues, cuenta la historia, que cuando ellos gobernaban el mundo, los seres racionales no dudaban, y el momento en que el primer sujeto dudo, fue decisivo para que aquellos sabios tomarán la decisión de dejarles el mundo a su disposición, para aprender, para dudar y crecer como formas de vida independientes. 

Pasaron los eones y los seres humanos crecieron, tuvieron errores y aciertos, por lo que su existencia ha llegado a un punto en el que han sido más grandes los errores y eso es lo que temían los antiguos que quisieron intervenir para salvarlos de su horrible final como especie, pero nada pueden hacer, pues al concederles la libertad de duda a sus hijos prácticamente renunciaron a su poder sobre ellos.

A los sujetos sólo les queda un camino que seguir, y ese es la destrucción, y no sólo de ellos, sino del mundo entero...


lunes, 28 de julio de 2014

El Samurai

Esta es la historia de un viejo samurai, con su armadura oxidada por las más de mil batallas en las que ha participado, su katana, siempre fiel a el, formando una extensión más de su cuerpo.

Nuestro héroe vagaba por las confines de las tierras, lleno de cansancio, lleno de memorias que día a día, momento a momento lo hacían recordar esas épocas de gloria y honor que el había vivido. 

Llego a un pequeño poblado, era tan pequeño, que al llegar, todos los habitantes lo miraron con asombro y con algo de temor; el, volteando a verlos también, sólo aserto a sonreír. Su sonrisa era cálida, daba la sensación de confianza, de amabilidad, así que un pequeña niña se le acerco y le dio un pequeño recipiente lleno de agua fresca. Aquel samurai lo tomo enternecidamente y bebió el agua.

Siguió su camino, un camino sin rumbo y lleno de preguntas, lleno de incertidumbres que el no se había logrado responder, seguía vagando cuando de repente se topo con un para de hombres que se dirijan al pequeño poblado que el acababa de pasar. Este puñado de hombres estaban armados, y no parecían tener una buena cara. 

El samurai, lejos de seguir su camino, decidió volver al pequeño poblado para asegurarse que aquel grupo de hombres no harían nada en contra de los habitantes, así, que sin pensarlo corrió y llego al pueblo, pero para su sorpresa, aquel grupo de hombres había empezado a saquear cada casa, cada negocio, y habían empezado a golpear brutalmente a todo el que se interpusiera en su camino.

El samurai, indignado por esto, se dirigió a los delincuentes y les pidió que se fueran de buena fe, por que de lo contrario, el se vería en la necesidad de actuar en contra suya; los ladrones, llenos de risas, tomaron sus espadas y retaron al samurai, superado por número, el samuria desenvaino su katana, aquella katana llena de historia y llena de batallas. 

De un momento a otro, el samurai fue acabando uno a uno a cada ladrón que le rodeaba, con movimientos tan certeros que no fallaba ni un sólo golpe, con golpes tan rápidos y tan livianos que parecía que su katana flotará en el aire, más que una masacre, fue un hermoso espectáculo para los espectadores, la elegancia y la efectividad de sus movimientos hicieron que cada hostil cayera sin problemas. 

El ladrón líder, al ver esto, tomo a una pequeña niña de rehén. Si, era la misma pequeña niña que antes le había dado el recipiente con agua. 

El samurai, obligado, soltó su katana y le pidió al sujeto que no le hiciera nada a la niña, así que el hombre, con un empujón brusco derribo a la pequeña, y en un acto de rabia y deshonor, ataco al samurai desarmado, quien sólo acertó a detener la espada enemiga con sus propias manos, manos que se mancharon de sangre, pero no importo, por que el nuestro héroe logro detenerlo y como si no le doliera, clavo la espada enemiga más hondo en sus manos. 

El ladrón no podía creer lo que veía, así que incrédulo soltó su arma, el samurai se la desencajo de sus manos y la tiro al suelo. 

En un último acto de desesperación, el ladrón trato de huir, pero el pueblo enardecido lo impidió, a lo que el samurai dijo que debían dejarlo ir. El pobaldo, anonadado por sus palabras lo cuestionaron sobre su decisión.  

El samurai, con esa sonrisa tan característica suya, les dijo: Es simple, todos somos seres humanos, y como tales, debemos respetarnos como especie, si nos matamos unos a otros por el mero sentido de la venganza, no tendremos nada más que remordimiento y dolor. 

Los ciudadanos se quedaron pensando en las palabras de aquel salvador suyo, así, que sin más, dejaron ir al ladrón.

El samurai tomo su katana, y siguió su camino, su camino para tratar de responder sus dudas hacía su propia existencia.  


martes, 15 de julio de 2014

Carmesí.

Me encontraba yo en mi habitación, estaba oscura, estaba fría, no sabía que pensar o que hacer. Digo, me sentía muy solo, ¿qué puedo hacer para dejar de sentirme así? No lo sé, doy vueltas a mi pequeño departamento, no gano mucho en el trabajo de obrero, así que no me alcanza para un lugar más lujoso, apenas tengo la suerte de contar con un baño y una pequeña cocina. 

Salgo al pasillo, prendo un cigarro y lo fumo lentamente, el fumar es uno de los pocos placeres de mi vida que me hace sentir mejor, escucho como mi vecino le pega a su esposa y a sus dos hijas, es un buen tipo cuando llegas a comprenderlo, me recargo y doy una fumada larga. Mi vecino sale, su playera esta manchada de un color rojo, un rojo viscoso, pero no parece ser que esa sustancia provenga de el, pasa rápido, tan rápido que ni siquiera alcanza a cerrar la puerta de su hogar.

Termino mi cigarro y me dispongo a entrar de nuevo, doy una rápida mirada al interior del departamento de mi vecino, veo a su esposa, tirada en el suelo encima de un gran charco de sangre, sus dos hijas pequeñas están al rededor de ella, sollozan sin parar, son niñas pequeñas, es normal que lloren me digo; no le tomo importancia y entro a mi pequeña habitación, es una noche muy fría, no puedo quejarme, al menos, tengo un techo para que la brisa húmeda del viento no me toque. 

Enciendo el televisor, sólo veo basura, programas llenos de gente estúpida haciendo lo que sea para obtener dinero, creo que les llaman "Realitys Shows" lo cual me demuestra que la dignidad de una persona si tiene precio, ¡pero que digo! ¿Yo? ¿Hablando de dignidad? si yo carezco de ella, no hay diferencia entre esas persona y yo, bueno, quizá la única diferencia sería que ellos son conocidos a nivel nacional y yo sólo a nivel local. 

Cambio de canal, uno tras otro, todo me fastidia, no hay un sólo programa que me entretenga, no sé como es que las personas pueden entretenerse viendo cosas tan estúpidas como esas. 

Me levantó del sillón, voy hacía la ventana, observo como dos hombres acechan a una mujer, he de decir que la zona en donde vivo no es de lo mejor que puedas tener, los hombres se acercan sigilosamente a la pobre mujer que por su aspecto, no debe pasar de los 20 años; la siguen, uno de ellos saca algo de su bolsillo y se acerca a ella, ella pega un grito estremecedor, el otro sujeto le pega en la cabeza dejándola atontada y juntos la toman de los pies y brazos, se la llevan a una camioneta y no vuelvo a ver ni a escuchar nada de la pobre mujer. 

Son las dos de la mañana y sigo sin poder dormir, me siento aterrado por mis pensamientos, pienso cosas que siento que no debería pensar, me levantó y me miro al espejo ¿es que acaso ese soy yo? Me miró incrédulo, hoy será una buena noche para no ser yo, si, eso es. Debo hacer algo que me llene por completo, algo que me parezca entretenido, pero ¿qué puedo hacer? Alguien solitario como yo, sin familia ni amigos, ¿qué puedo hacer? 

¡Lo tengo! Debería limpiar la ciudad, si, eso es, debería limpiarla de las personas que a mi parecer deberían estar extintas, eso haré definitivamente. 

Tomo un cuchillo de la cocina, salgo de mi apartamento, cruzo la calle y voy hacía la camioneta en donde los hombres que vi anteriormente metieron a la pobre chica, doy un par de toquidos, al abrirme el primero le calvo el cuchillo en su garganta, ¡Dios! ¡Jamás me había sentido tan excitado! Vi la sangre correr por su pecho y sus ojos viéndome directamente, pude sentir su dolor, y no hubo cosa que me causara mayor placer que eso.

Le quito el cuchillo y el cae al suelo cubriéndose de un hermoso rojo carmesí, su compañero que estaba encima de la mujer con los pantalones abajo me observa anonadado por lo que acaba de suceder, y sin pensarlo dos veces saca de su pantalón una pequeña navaja, y se tira contra mi, yo lo esquivo y le encajo el cuchillo en su pelvis, justo arriba de su pene, el cuchillo no entro tan fácil, tuve que aplicar mucha fuerza, pero entró y sentí como después del primer empujón la sangre brotaba a chorros, llenandome la mano de esta; el hombre grita, grita de dolor, yo me complazco por escuchar sus gritos. Lo dejo caer encime de si otro compañero que yacía en el suelo muerto, el cae y me jala, pero ya es tarde, se esta desangrando.

Me acerco a la pobre mujer inconsciente, se veía que aquellos dos se habían estado divirtiendo con esa chica, seguía inconsciente, así que la tome y la lleva enfrente de una base de taxis sin que nadie me viera. 

Volví a mi hogar, lleno de esa hermosa sustancia viscosa de color rojo, el olor tan embriagador de hacía que me sintiera vivo, al fin había encontrado mi vocación, al fin sabía que hacer con mi aburrida vida. Ahora, mi martillo espera con ansias a mi vecino, aquel buen hombre que me da un espectáculo de gritos féminas toda la noche. 





sábado, 28 de junio de 2014

Mr. Lonely

Vagamos por el mundo sin saber quienes somos en realidad, somos una masa de carne y huesos, cuyo sentido o significado es banal, pero al final no importa por que no somos nada en si. No importa, nada importa, todo lo que sentimos y vemos, hasta lo que pensamos es producto de nuestro encariñamiento o el sentido afectivo que sentimos los unos por los otros y eso si, es una experiencia, pero como todas tarde o temprano va a lastimarnos. Pero, ¿qué es esta vida sino dolor humano? Dolor que sentimos por que nuestro egoísmo no fue satisfacido y eso es el dolor, el producto de una negación, una negación que era producto de un deseo que no se cumplió. 

Así de simples somos los seres humanos, somos espectros mundanos vagando por una realidad queriendo que nos conozcan, queriendo que nuestro existir no sea en vano, pero lo es, lo es por que sólo nos preocupamos por nosotros, cada aspecto, cada acto tanto de bondad como de humildad es egoísmo, es una sátira a lo que somos, nos burlamos por que sabemos que es verdad, que no somos lo que creíamos ser o lo que deseamos ser. 

El dolor es parte de la vida, es algo crucial que nos hace sentir vivos, que nos ´hace pensar que valemos algo, así de egoístas somos. Y eso, eso es muy triste. 

domingo, 18 de mayo de 2014

Carta de un Suicida

En la oscuridad de mis pensamientos me encuentro, sin posibilidad de salvación. Puedo morir y nada importará ya. Mi vida fue lo que quise que fuera y no me arrepiento de lo que hice o haré. 

La vida no es nada, el sufrimiento es una parte vital de esta y para mi es imposible ya lidiar con algo como esto, muchos me dirán: "cobarde" "me vale verga" "haz lo que quieras". Y si, tienen razón, la vida es dura para muchas personas, pero para otras lo es mucho más y así ha sido la mía. 

No me importa lo que puedan o no decir, lo único que quiero es desaparecer y no verlos más, la oscuridad de la eternidad me llama, me arropare entre sus tinieblas esperando, aguardando el día en que alguien derrame una simple lágrima por mi, hasta entonces sólo soy un fantasma si sentido que roba aire. 

Un espectro fugaz en un mundo lleno de tristeza, en donde el amor es algo que pocos conocen y gozan; yo soy un desventurado que sufre del dolor todo el tiempo, un dolor de existencia atroz y lleno de melancolía. 

La tristeza hace al ser humano darse cuenta de que algo no esta bien en su vida, pero la ausencia de ella le hace pensar que todo esta perfectamente bien, cuando no es así. 

El dolor es vida, el dolor es eternidad, el dolor es algo ciego que padecen sólo las personas que se dan cuenta de que la vida no es algo más complejo que una fugacidad aberrante llena de sentimientos y emociones inútiles que utilizamos para llenar ese vacío de falta de propósito. 

Yo me he dado cuenta, y sé lo que debo hacer ahora, acabar con mi existencia física, por que para mi ya no hay nada que este mundo incomprendido y lleno de dolor me pueda ofrecer. No se preocupen, se que nadie leerá esto por que en realidad yo no tengo nada, pero a la ves todo. 

Los seres humanos son criaturas repulsivas, me causan asco, son como las cucarachas; están en todos lados, reproduciéndose sin fin, pensando que son una especie hecha por una mano divina cuando sólo son un terrible experimento de la naturaleza. Todos cometemos errores y la naturaleza no es la excepción, la naturaleza creo a los seres humanos sólo por error. 

Somos producto de un error que debería ser exterminado. 

Sin más, me despido de esta realidad, de este mundo cruel y lleno de ataduras ideológicas en el que no puedo vivir más. Si alguien llega a leer esto, debe saber que no soy más que otra vida, insignificante y estúpida, que se hace un favor a si misma al desaparecer de esta eterna realidad. 

Atte: XSuicideBoyX



sábado, 10 de mayo de 2014

Niebla Mestiza

Siempre me he caracterizado por ser una persona vaga, una persona que gusta por no hacer nada más que hundirse en si mismo, eso es más que claro. Mi nombre es Raúl, y me dedico a grabar pornografía. Si, no es un oficio que sea muy "común". En este momento me encuentro en el hospital, relatando esta carta después de lo que paso hace un par de horas, me gustaría contar lo que paso la noche anterior, creo que es una historia que bien merece ser leída, en fin procedo a relatar lo que paso. 

Era una tarde común y corriente, yo me la pase editando algunos vídeos que habíamos grabado previamente, había sido una sesión normal, nada fuera de lo común, cuando recibí una llamada, era mi jefe Solis,-un hombre robusto y de unos cuarenta años-: 

-Raúl, ¿ya has acabado de editar lo que te pedí?
-No señor, justo me encuentro editando el material para subirlo lo más pronto posible a la página. 
-Excelente, avísame cuando termines, tengo un negocio para ti en donde estoy seguro ganarás mucho dinero. 
-Si señor, en cuanto termine yo me comunico con usted. 
-Bien, pues no te quito más tu tiempo.

Después de eso, me apresure a terminar la edición y posteriormente a subir el material. Muchos dicen que trabajar en la industria del porno es algo genial, pues bien, a mi no me lo parece. Digo, eso de andar enfocando el como un tipo le calva la verga en lo más profundo de la vagina a una tipa no es algo que sea tan divertido, pero la pagan no es tan mala. 

En fin, cuando termine mi trabajo procedí a marcarle a Solis: 

-Jefe, ya he terminado de editar y subir el material. ¿Qué negocio es el que tiene en mente?
-¡Raúl! Que bueno escucharte, me alegro. Pues verás, hace un par de semanas me contacto un viejo compañero de negocios que se fue a Suiza, me ha contado unas cosas ¡tremendas! sobre el porno que se realiza allá, y ahora que esta aqui quiera hacer negocios. Quiere grabar material de calidad aquí, en México. Y pues necesitamos personal, eres un buen camarógrafo, y nos interesa contratarte, le he hablado muy bien de ti. 
-Oh ya veo, con que es eso. Pues si, me interesa, siempre que sea trabajo no importa. 
-¡Muy bien! Pues entonces te enviare el contrato a tu casa para que lo firmes ¿si? Nos estamos viendo, ¡haremos historia! 

Terminó la llamada y me puse a limpiar el agujero en el que vivo, si, es una pocilga, pero cuando haya terminado de ahorrar lo suficiente podre irme de aqui. 

Al día siguiente recibí el contrato que Solis prometió mandarme, abrí el sobre y saque el papel, le di una leída pues mi padre me había enseñado a que no debía firmar nada sin haberlo leído. Al terminar de leer el contrato me pareció que todo estaba normal, digo, había cosas algo extrañas, pero cuando vi el monto que me pagarían no dude en firmarlo. 

Envié el contrato y espere a que me llamarán para rodar las escenas. 

Al día siguiente, a eso del medio día me llamo Solís para decrime en donde debía presentarme para empezar el trabajo, me dijo que la grabación se llevaría a cabo en una mansión que la empresa tenía a las cuatro de la tarde de ese día. Yo ya sabía la localización de la casa, espere un rato y después tome mis llaves y me dirigía hacía allí. 

Llegué y sólo estaba Solís en la sala de aquella casa, al verme llegar me dijo que la grabación sería en la piscina, así que me dirigía allí y prepare mi equipo, esperando a que llegaran los actores. 

En lo que esperaba, de la casa salió un hombre, de traje blanco, gafas de sol, una barba que llegaba hasta el pecho, pero bien cuidada. No parecía tener más de cuarenta años. Llego y saludó afectuosamente a Solís, los dos se me acercaron mientras hablaba y empezamos una conversación: 

-Así que tú eres Raúl ¿he? Pensé que eras menos joven jaja. En fin, mi nombre es Arturo, soy amigo de Solís y soy el director, por así decirlo. Mucho gusto.-estrecho mi mano- 
-Mucho gusto señor Arturo, bueno, creo que ya sabe todo de mi, Solís debió haberle contado sobre mi trabajo.
-Si, en efecto mi buen amigo, me contó acerca de su trabajo y lo bien que lo realiza, así que no dude en contratarlo.
-Gracias por el trabajo señor, le aseguro que sacaremos buenas escenas.
-No lo dudo, no lo dudo. -Dijo afirmando con la cabeza- 

En seguida, entraron una mujer enana, no pasaba más del metro y medio, era de tes oscura y tenía enormes senos para el cuerpo que tenía. Venía acompañada con un hombre igual, de tes negra y complexión delgada. 

Parte del contrato decía que no debía entablar contacto social con los actores, así que me aparte a la parte trasera de la cámara y espera para dar la señal de grabar. Los actores me dieron la señal de estar listos y empecé a grabar, la escena empezó con el hombre negro sacándose los pantalones dejando al aire libre su miembro, y como es costumbre en esta empresa, el tenía un pene muy grande. A continuación la mujer de baja estatura comenzó a succionar su pene, no le cabía ni la mitad.

Todo corría no normalidad, el hombre se follaba intensamente la pequeña vagina de la actriz, ella sólo accedía a hacer un gesto de doloroso placer. 

Aquí es cuando las cosas se empezaron a poner extrañas, hicimos un corte y el hombre negro se tomo dos pastillas de viagra, lo que le dio una enorme erección, su pende parecía algo irrompible; reanudamos la escena, pero esta vez el hombre tomo a la pequeña actriz y le calvo su pene hasta más no poder, se podía observar como la actriz hacía ademanes de dolor, yo estaba grabando de cerca, viendo la penetración, entonces de su vagina empezó a salir un liquido rojizo que mancho el lente de la cámara, era sangre-me dije- voltee a ver a Solís para ver si me decía algo, sólo me dio entender que tenía que seguir grabando, así que eso hice. 

El tipo la penetro hasta el punto en que su pene dejo de verse, pues todo estaba metido en la pequeña actriz. Yo no podía creer lo que veía, el tipo le destrozo la vagina a la pobre mujer, ella sólo gritaba, pero no pedía que parara, grabe como aquel vigoroso miembro entraba u salia de ese estrecho hueco lleno de sangre y rasgaduras. La cámara pudo captar como el pene del sujeto hacía que su piel se rasgara y brotara sangre sin parar, así fue hasta que la actriz se desmayó de dolor. 

Pensé que con lo ocurrido terminaríamos la escena, pero que equivocado estaba, mis ojos se desorbitaron al ver lo que seguía, con aquella actriz desmallada por y sangrando por la vagina, Arturo, el director de dijo al hombre de color que ahora la penetrara analmente, el hombre procedió. 

Yo me acerque a Solís, para decirle que no me parecía correcto lo que estaba pasando:

-¡Solís! Esa chica necesita ayuda, tenemos que llamar a una ambulancia.
-¿Qué? Vamos Raúl, no es para tanto. Sólo tiene un poco de sangre, es todo. Además, firmaste un contrato ¿recuerdas? en el estipulaba claramente que sólo te dedicarías a grabar. Así que relájate y sigue con tu trabajo. 
-Pero Solís, si se muere nos meteremos en muchos problemas. 
-No morirá, todo esta muy bien planeado, así que tu tranquilo.-Afirmo con una sonrisa-
-Bien, espero que sea así. 

Resignado volví a la cámara, aquel hombre negro introdujo su enorme pene en el ano de la chica que seguía desmallada, con esfuerzos se lo metió todo, y al igual que la vagina, este comenzó a sangrar, la chica no despertaba, seguía preocupado por ella, me preguntaba: ¿Y si se muere? Tengo que ayudarla. Pero el contrato me lo impedía, así que seguí grabando aquel espectáculo. 

El tipo negro termino en su ano, inundando de semen su oscuro agujero, termino la escena y Arturo con un enorme gusto dijo:

-¡Excelente! ¡Bien hecho! Haremos mucho dinero con esto camaradas. 
-Si, esto se venderá muy bien, ya ansío que salga a la venta este material de primera calidad.-Exclamo Solís-
-Ahora, a la escena que sigue, y la principal. -Exclamo excitado- 

A continuación, de la casa salieron dos hombres enormes vestidos de traje blanco, ambos eran calvos y se dedicaron a llevarse a la mujer en brazos, esta jamás despertó...

Entonces, de la casa salieron cinco hombres negros, los cinco tenían la boca y los ojos sellados con cinta, eran guiados por los hombres de blanco que previamente habían salido por la pequeña actriz. Los llevaron hasta la piscina y se metieron al agua, ya dentro se tomaron de las manos haciendo un circulo. 

Es ahí cuando comencé a grabar, todo iba normal, nada fuera de lo común, hasta que sacaron a la mujer negra de la escena previa; pero esta ves ella estaba amordazada de las manos y los pies, sus ojos estaban vendados al igual que el de los demás actores. 

Lo que pasó a continuación fue algo que no creí en cuanto lo vi, fue algo lleno de horror, mis ojoso no atinaban a creer lo que estaba sucediendo, aquellos hombres de blanco tomaron a la mujer y le introdujeron una pera en la vagina, ese doloroso instrumento de tortura que al abrirlo dentro de la vagina provocaba enormes heridas. La mujer se retorció al sentirlo, pero era inútil, no podría hacer nada.

Quería dejar de grabar y parar todo eso, pero un extraño morbo en mi me lo impidió, quería seguir viendo y grabando lo que pasaba, la sangre salía del interior de la mujer como una cascada en el agua, la transparencia del agua de la alberca se vio opacada por la sangre que emanaba de la pequeña mujer. 

Me giré para ver a Solís y el sólo vería con gran excitación la escena, me vio y sólo río e hizo seña de que debía seguir grabando. El miedo me inundo como una enorme ola y seguí grabando aquel horrible espectáculo.

A continuación el grupo de hombres comenzaron a beber el agua de la alberca con gran devoción, como si supieran lo que en ella había. Los hombres de blanco sacaron la pera de la vagina de la mujer y llevaron el mismo procedimiento pero esta vez en su ano, al igual que la vagina, este comenzó a sangrar mucho, la mujer, ya sin vida fue echada al centro de la piscina y los hombres empezaron a comérsela, en serio, clavaban sus dientes en aquel cuerpo inerte, mientras se llevaba a cabo esto, Arturo se acerco al agua con un libro tapizado de cuero café, lo abrió y recito palabras en un idioma antiguo, me pareció que era latín. 

Sólo repetía lo siguiente: 

"Corporum, tu accipere animam suam non saturabunt"

No sabía lo que decía, pero era algo malo, algo escalofriante estaba por ocurrir aquí, el agua de la alberca comenzó a ponerse negra, la sangre desapareció y los hombres se confundían en la oscuridad de aquella sustancia, de pronto un rugido enorme broto de la alberca; incrédulo, excitado, con mucho miedo, paralizado, así me sentía yo. No aceptaba lo que estaba viendo, todo lo que estaba pasando, era increíble, era un placer tortuoso grabar todo lo que estaba pasando. 

De aquel oscuro líquido, emergió una criatura escamosa, de forma cónica, no tenía ojos, ni nariz. Sólo una enorme boca con afilados dientes, su cuerpo excretaba una niebla extraña, una niebla de un color entre blanco y negro, pero no gris, era un color que jamás había visto.

Sin decir nada, sin moverme seguí apuntando mi cámara hacía la criatura, que de un bocado se trago a Arturo, ¡lo había ingerido! Esto se había salido ce control, ¡era un jodida locura! loe que estaba ocurriendo, los hombres que aún seguían en la alberca fueron devorados rápidamente por esa criatura, Solís solo reía, como si le diera gusto lo que pasaba. 

La criatura pareció percibir mi presencia, con gran agilidad apague la cámara y tome el cartucho, la solté y corrí rápidamente hacía la salida, la criatura me siguió con gran velocidad, pensé que era mi fin. Cuando Solís se puso entre ella y yo y me dijo: Cuando publiques esa cinta, guardános una parte de las ganancias ¿sale?-Lo dijo con gran tranquilidad y una sonrisa- 

Al estar frente a esa cosa, repitió algo, nuevamente en latín: 

"Tergum in tenebris, et dormiunt in aeternum"

Esa cosa lo ingirió al instante, pero justo después de eso, esa cosa se desvaneció en la niebla que eso mismo expulsaba de su cuerpo.

Atormentado por lo que había pasado regrese lleno de temor a mi agujero, y es ahora cuando escribo esto, siento que alguien debe leerlo, quien sea. Lo que me ha pasado merece saberse, la brujería existe, y es algo que me atemoriza ahora. Pastearé la cinta en internet, ganaré dinero con eso, lo suficiente como para dejar el negocio. 

Pero como Solís me dijo, les guardaré su parte, con estas cosas no se sabe si puedan volver, y si lo hacen. No quiero se la víctima se su enojo. 



miércoles, 7 de mayo de 2014

Terror Nocturno

En la noche desperté, sudando tanto como si me hubiera acabado de dar un baño con agua fría, cada gota de sudor escurría de mi cuerpo y caía suavemente sobre el piso haciendo un leve y silencioso sonido sobre el suelo de mi habitación. 

Corrí al baño para limpiar todo el sudor que por mi cuerpo abundaba, me miré al espejo que guardaba con recelo mi reflejo, ahí, pude ver un rostro avejentado, con ojeras tan grandes que parecía que me hubieran golpeado los ojos de tan morados y rojizos que estaban. Abrí el grifo de la llave y tome un poco de agua con mi mano, sorbiéndola, mojando mis labios para así tranquilizar mi tan agitado cuerpo por el sobre salto tan reciente del cual había sido victima.

Mis pesadillas se habían vuelto más frecuentes y más profundas que de costumbre, ese horror, ese miedo que te hace sentir lo no real, lo que tu subconsciente produce para decirte algo, mostrarte algo.

Me miró al espejo y me quedo hipnótico, observando cada aspecto de mi, cada centímetro de mi piel, de mi rostro, cada borde, cicatriz, arruga existente en mi ser, ¿soy de verdad yo? me pregunto; cuando más atento estaba a mi rostro paso algo que me dejo frío, un frío que recorrió mi piel como una punzante navaja penetrando cada parte de mi, eso, lo escuche, escuche una voz que venía desde el interior del espejo.

Aquella suave y susurrante voz que me decía

-No puedes escapar
-¿Quién eres?-Pregunte con la voz entre cortada-
-Soy tú, y tú eres yo, somos nosotros
-¿De qué estás hablando? -Mi voz fue adquiriendo calma-
-Si, verás, soy esa parte de ti que deseas olvidar. 
-¿A qué te refieres? 
-Sencillo, acepta lo que hiciste, lo que les hiciste a ellas ¿o es acaso que ya lo olvidaste?
-¡¿De qué me hablas?!-Pregunté desesperado- 
-Bien, hagamos un recuento de lo que hicimos. 

De pronto, todo comenzó e ponerse oscuro, una enorme oscuridad plena, no podía ver ni si quiera el más cercano de mis dedos, en ese momento una luz se encendió en el fondo, esa brillante luz alumbrada con gran intensidad un telón de seda rojo, un rojo bastante intenso y arriba se encontraban las máscaras que se acostumbra poner en el teatro, la riza y la tristeza. 

Era algo difícil de asimilar, ¿cómo había yo llegado ahí? ¿Es mi mente la que me juega un truco? ¿Cómo puedo salir de esta alucinación? En el instante en que me gire para buscar una salida, empezó a sonar una melodía muy tétrica, es de esas melodías que suelen hacer para los circos, y lentamente, al compás de la música se fue abriendo el telón. No podía moverme, estaba paralizado por un miedo atroz, mi cuerpo no respondía a mis pensamientos. 

En el centro del escenario estaba una mujer, estaba sentada, viendo hacía mi, su mirada era triste, ella sollozaba sin parar, y repetía la misma linea una y otra vez: "¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste?"

Cuando miré con más cautela me percate de que esa mujer, aquella mujer que sollozaba sin parar en el escenario era mi esposa, pero ¡era ¡imposible! mi esposa hacía tiempo que había fallecido de un ataque al corazón. En sus manos sostenía una manta llena de de un liquido viscoso rojo, es sangre -me dije-de pronto aparecí yo, apareció mi reflejo, aquel ente que me miro y me hablo al espejo, entro bailando, como si estuviera muy contento, es entonces cuando le pregunto a ella: 

-O vamos cariño, no es tan grave. Si, murió, pero se lo merecía ¿sabes? fue una niña muy desobediente, no podía permitir que se volviera mala y se fuera por el mal camino.
-Eres un maldito asesino-respondió ella-¿por qué lo hiciste? 
-Ya te lo dije mi amor, merecía un severo castigo ¿no lo crees? 
-No tenías que matarla, ¡eres un monstruo! 
-¡Oh ya cierra la boca perra desgraciada! Lo hice por el bien de ella, iba por el mal camino, no podía permitir eso. Ahora mismo lo arreglaremos, vamos mi amor ¡abre las piernas! 

Aquel sujeto, mi reflejo, estaba intentando violar a mi esposa, yo no podía hacer nada, mi cuerpo seguía paralizado de pies a cabeza, solo podía acertar a ver ese horrible espectáculo. 
-¡Vamos mi amor! Te daré un poco de esto y tendremos otro bonito hijo al que deberás educar bien esta vez, ¡Jajajajaja! 
-¡Sueltame! Tú no eras así, ¿qué te paso? ¿en dónde quedo ese amado esposo y tierno padre del cual me enamore? ¡Suéltame!¡Monstruo!  
-Ya verás, voy a enseñarte a respetarme golfa de quinta, tendrás otro hijo y lo cuidará bien esta vez

Mis ojos estaban incrédulos ante lo que veía, me veía a mi, violando a mi fallecida esposa, ¡¿qué carajos estaba pasando aqui?! 

De un golpe, mi reflejo ataco la cara la cara de ella, atinado un golpe que la dejo casi inconsciente, ella apenas daba señales de conciencia, lo que estaba viendo no tenía explicación, ¿por qué me atormenta así? ¡¿por qué?! 

-Ahora si perra, ¿ves? era más fácil si te quedabas quieta, así, es tan bueno esto. Se que lo estás disfrutando, puedo verlo en tu rostro. 
-Ella, casi inconsciente-Vete al carajo, imbécil. 
-¿A si? Pues de una buena vez te pondré fin mujerzuela, no mereces ser mi esposa, soy demasiado hombre para ti.

Al terminar de violarla, aquel sujeto tomo una lámpara que había sobre una mesa de noche que estaba junto a ellos y sin más le reventó la lámpara en la cabeza a mi esposa, una y otra vez dejo caer aquel objeto hasta que el rostro de aquella mujer quedo irreconocible, era un enorme charco de sangre.

Yo tenía los ojos llenos de lagrimas, me sentía enojado, impotente, triste, digo, ¿qué otra cosa se supone que debía sentir? Entonces, aquel sujeto volteo a verme, estaba desnudo, y con una mirada burlona me dijo:

-¿Disfrutaste el espectáculo? Lo hice solo para ti, digo, no hice nada más de lo que tú hiciste aquella vez. ¡Jajajaja! 

-¡¿De qué carajos me hablas?! Yo nunca hice algo como eso. 
-¿Ah no? Pues recuerdalo mejor mi querido amigo, por que tú mataste y violaste a tus esposa e hija, es divertido recordarlo...para mi. ¡Jajaja! 
-¡Estás loco! Yo jamás hice tal cosa! 
-Si no lo hiciste dime, ¿qué escindes en el baul bajo tu cama? 
-¡Solo son cosas sin valor, nada importante!
-Te reto a que revises, si lo haces, dejaré de molestarte para siempre. 

De un shock desperté de ese horrible y aterrador trance en el que estaba cautivo, volví a mi cuarto de baño, estaba parado frente al espejo, lleno de sudor otra vez y con los ojos muy rojos, como si me hubiera caído alcohol o algún liquido irritante. 

Sin pensarlo dos veces, corría a mi habitación, saque aquel baul viejo para demostrarle y demostrarme que estaba equivocado, ¡yo no soy un asesino! Con las manos temblorosas, tome el broche y lo quite; abrí el baul. Había una bolsa de tela negra cubierta con plástico, al abrirla lo que vi fue algo que me dejo helado, sin palabras, lleno de un escalofrío que inundaba mi cuerpo como un mar inunda la playa en tiempo de tormenta. 

Lo que ahí había era algo inimaginable, se encontraba la cabeza de un rostro deformado putrefacto, expedía un mal olor, olor a muerto, debajo se encontraba la cabeza y la vagina de una niña, finamente cortadas del cuerpo por un cuchillo de gran filo.

Comencé a llorar, ¡No es posible! ¡No lo es! -me repetía sin parar- ¡¿Por qué?!

En el interior de mi cabeza, en lo más recóndito de mi ser, salió una voz llena de gracia y me dijo: Por qué así somos nosotros, merecían ser castigadas. ¡Ajajajajaja! 

martes, 6 de mayo de 2014

¿Quién eres?

¿Quién eres? ¿Lo sabes? ¿Sabes acaso lo que haces? No, no lo sabes y te diré por que, por que tu vida es tan simple y tan vana que te inventas cualquier cosa, cualquiera con tal de sentir que existes, sentir que perteneces a esta realidad, tu realidad única e incompartible, esa realidad por la que morirías con tal de tener la certeza de que perteneces a ella.

Eres menos que el polvo, eres cientos de millones de partículas compactas que se mueven a gran velocidad en un espacio determinado, ¿eso es tu existir? no, al menos no de la manera en que tú quisieras; tu existir no es más que un absurdo juego de ideas y percepciones que tú mismo creas, aunque más bien no serías tú, sino tu razón, tu lógica, esa que ha evolucionado a través de los siglos en que el ser humano tiene uso de conciencia, esa razón a la que obedeces sin chistar.

Eres razón, eres animal, eres un ser absurdo y egolatra que se cree superior a otros por el simple hecho de tener una cierta conciencia en lo que haces, pero te diré a ti, si a ti que no eres más que una mota de polvo en el espacio, un espacio que no podrías descifrar como verdad, un espacio del cual carece de objetividad para ti, por en el fondo sabes que no eres nada, ni nadie, sólo pretendes ser algo que piensas, algo que intenta desesperadamente existir de alguna forma, sentir que no es algo vano y sin sentido; y eso es lo más egoísta que puedes pensar.

Se lo que desees o pienses ser, que al final, no eres tú quien toma las decisiones de tu vida, sino esa razón a la que obedeces, una razón llena de conductas ya formadas a través de tu educación de la cual no pudiste librarte, ni decidir si quiera si la deseabas. Así que adelante, vive tu vida llena de mentiras y pretensiones, vívela por que sólo tú eres capaz de encontrar tu propio significado.