miércoles, 7 de mayo de 2014

Terror Nocturno

En la noche desperté, sudando tanto como si me hubiera acabado de dar un baño con agua fría, cada gota de sudor escurría de mi cuerpo y caía suavemente sobre el piso haciendo un leve y silencioso sonido sobre el suelo de mi habitación. 

Corrí al baño para limpiar todo el sudor que por mi cuerpo abundaba, me miré al espejo que guardaba con recelo mi reflejo, ahí, pude ver un rostro avejentado, con ojeras tan grandes que parecía que me hubieran golpeado los ojos de tan morados y rojizos que estaban. Abrí el grifo de la llave y tome un poco de agua con mi mano, sorbiéndola, mojando mis labios para así tranquilizar mi tan agitado cuerpo por el sobre salto tan reciente del cual había sido victima.

Mis pesadillas se habían vuelto más frecuentes y más profundas que de costumbre, ese horror, ese miedo que te hace sentir lo no real, lo que tu subconsciente produce para decirte algo, mostrarte algo.

Me miró al espejo y me quedo hipnótico, observando cada aspecto de mi, cada centímetro de mi piel, de mi rostro, cada borde, cicatriz, arruga existente en mi ser, ¿soy de verdad yo? me pregunto; cuando más atento estaba a mi rostro paso algo que me dejo frío, un frío que recorrió mi piel como una punzante navaja penetrando cada parte de mi, eso, lo escuche, escuche una voz que venía desde el interior del espejo.

Aquella suave y susurrante voz que me decía

-No puedes escapar
-¿Quién eres?-Pregunte con la voz entre cortada-
-Soy tú, y tú eres yo, somos nosotros
-¿De qué estás hablando? -Mi voz fue adquiriendo calma-
-Si, verás, soy esa parte de ti que deseas olvidar. 
-¿A qué te refieres? 
-Sencillo, acepta lo que hiciste, lo que les hiciste a ellas ¿o es acaso que ya lo olvidaste?
-¡¿De qué me hablas?!-Pregunté desesperado- 
-Bien, hagamos un recuento de lo que hicimos. 

De pronto, todo comenzó e ponerse oscuro, una enorme oscuridad plena, no podía ver ni si quiera el más cercano de mis dedos, en ese momento una luz se encendió en el fondo, esa brillante luz alumbrada con gran intensidad un telón de seda rojo, un rojo bastante intenso y arriba se encontraban las máscaras que se acostumbra poner en el teatro, la riza y la tristeza. 

Era algo difícil de asimilar, ¿cómo había yo llegado ahí? ¿Es mi mente la que me juega un truco? ¿Cómo puedo salir de esta alucinación? En el instante en que me gire para buscar una salida, empezó a sonar una melodía muy tétrica, es de esas melodías que suelen hacer para los circos, y lentamente, al compás de la música se fue abriendo el telón. No podía moverme, estaba paralizado por un miedo atroz, mi cuerpo no respondía a mis pensamientos. 

En el centro del escenario estaba una mujer, estaba sentada, viendo hacía mi, su mirada era triste, ella sollozaba sin parar, y repetía la misma linea una y otra vez: "¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste?"

Cuando miré con más cautela me percate de que esa mujer, aquella mujer que sollozaba sin parar en el escenario era mi esposa, pero ¡era ¡imposible! mi esposa hacía tiempo que había fallecido de un ataque al corazón. En sus manos sostenía una manta llena de de un liquido viscoso rojo, es sangre -me dije-de pronto aparecí yo, apareció mi reflejo, aquel ente que me miro y me hablo al espejo, entro bailando, como si estuviera muy contento, es entonces cuando le pregunto a ella: 

-O vamos cariño, no es tan grave. Si, murió, pero se lo merecía ¿sabes? fue una niña muy desobediente, no podía permitir que se volviera mala y se fuera por el mal camino.
-Eres un maldito asesino-respondió ella-¿por qué lo hiciste? 
-Ya te lo dije mi amor, merecía un severo castigo ¿no lo crees? 
-No tenías que matarla, ¡eres un monstruo! 
-¡Oh ya cierra la boca perra desgraciada! Lo hice por el bien de ella, iba por el mal camino, no podía permitir eso. Ahora mismo lo arreglaremos, vamos mi amor ¡abre las piernas! 

Aquel sujeto, mi reflejo, estaba intentando violar a mi esposa, yo no podía hacer nada, mi cuerpo seguía paralizado de pies a cabeza, solo podía acertar a ver ese horrible espectáculo. 
-¡Vamos mi amor! Te daré un poco de esto y tendremos otro bonito hijo al que deberás educar bien esta vez, ¡Jajajajaja! 
-¡Sueltame! Tú no eras así, ¿qué te paso? ¿en dónde quedo ese amado esposo y tierno padre del cual me enamore? ¡Suéltame!¡Monstruo!  
-Ya verás, voy a enseñarte a respetarme golfa de quinta, tendrás otro hijo y lo cuidará bien esta vez

Mis ojos estaban incrédulos ante lo que veía, me veía a mi, violando a mi fallecida esposa, ¡¿qué carajos estaba pasando aqui?! 

De un golpe, mi reflejo ataco la cara la cara de ella, atinado un golpe que la dejo casi inconsciente, ella apenas daba señales de conciencia, lo que estaba viendo no tenía explicación, ¿por qué me atormenta así? ¡¿por qué?! 

-Ahora si perra, ¿ves? era más fácil si te quedabas quieta, así, es tan bueno esto. Se que lo estás disfrutando, puedo verlo en tu rostro. 
-Ella, casi inconsciente-Vete al carajo, imbécil. 
-¿A si? Pues de una buena vez te pondré fin mujerzuela, no mereces ser mi esposa, soy demasiado hombre para ti.

Al terminar de violarla, aquel sujeto tomo una lámpara que había sobre una mesa de noche que estaba junto a ellos y sin más le reventó la lámpara en la cabeza a mi esposa, una y otra vez dejo caer aquel objeto hasta que el rostro de aquella mujer quedo irreconocible, era un enorme charco de sangre.

Yo tenía los ojos llenos de lagrimas, me sentía enojado, impotente, triste, digo, ¿qué otra cosa se supone que debía sentir? Entonces, aquel sujeto volteo a verme, estaba desnudo, y con una mirada burlona me dijo:

-¿Disfrutaste el espectáculo? Lo hice solo para ti, digo, no hice nada más de lo que tú hiciste aquella vez. ¡Jajajaja! 

-¡¿De qué carajos me hablas?! Yo nunca hice algo como eso. 
-¿Ah no? Pues recuerdalo mejor mi querido amigo, por que tú mataste y violaste a tus esposa e hija, es divertido recordarlo...para mi. ¡Jajaja! 
-¡Estás loco! Yo jamás hice tal cosa! 
-Si no lo hiciste dime, ¿qué escindes en el baul bajo tu cama? 
-¡Solo son cosas sin valor, nada importante!
-Te reto a que revises, si lo haces, dejaré de molestarte para siempre. 

De un shock desperté de ese horrible y aterrador trance en el que estaba cautivo, volví a mi cuarto de baño, estaba parado frente al espejo, lleno de sudor otra vez y con los ojos muy rojos, como si me hubiera caído alcohol o algún liquido irritante. 

Sin pensarlo dos veces, corría a mi habitación, saque aquel baul viejo para demostrarle y demostrarme que estaba equivocado, ¡yo no soy un asesino! Con las manos temblorosas, tome el broche y lo quite; abrí el baul. Había una bolsa de tela negra cubierta con plástico, al abrirla lo que vi fue algo que me dejo helado, sin palabras, lleno de un escalofrío que inundaba mi cuerpo como un mar inunda la playa en tiempo de tormenta. 

Lo que ahí había era algo inimaginable, se encontraba la cabeza de un rostro deformado putrefacto, expedía un mal olor, olor a muerto, debajo se encontraba la cabeza y la vagina de una niña, finamente cortadas del cuerpo por un cuchillo de gran filo.

Comencé a llorar, ¡No es posible! ¡No lo es! -me repetía sin parar- ¡¿Por qué?!

En el interior de mi cabeza, en lo más recóndito de mi ser, salió una voz llena de gracia y me dijo: Por qué así somos nosotros, merecían ser castigadas. ¡Ajajajajaja! 

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